SER MUJER

Hola, esta semana hemos celebrado el día de la mujer. Supongo que este post va dirigido mayormente hacia las mujeres. Aunque a veces, hay hombres que leyendo este tipo de post, comprenden mejor a la mujer que tienen cerca, llámese madre, hermana, amiga, esposa, etc.

Cuando hice mi obra de teatro “Diario de un ama de casa”, algunos hombres se acercaban a mí al final de la función para decirme: “Ahora comprendo más a mi mujer”. Eso es bonito.

No me voy a meter en cuestiones de género, sólo en lo fáctico: tenemos maneras de pensar diferentes, cableados cerebrales diferentes, hormonas diferentes, o al menos en cantidades diferentes, y cuerpos diseñados diferentes. Punto. Somos diferentes, gracias a Dios. No quiere decir que no luchemos por la igualdad: de salario, de tiempo para la familia, del reparto de los quehaceres domésticos, etc, etc. Eso es otra cosa. Hay que separar las pipas de las calabazas (me lo acabo de inventar), pero me habéis entendido: una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Ahora seguro ha quedado más claro.

Yo sólo puedo hablar de lo que yo siento al ser mujer. O qué es SER MUJER para mí. Y son tantas cosas que no sé por dónde empezar. Pero al menos, lo voy a intentar.

💜 Como mujer he sentido miedo, me he criado con miedo, miedo a ser mujer: es peligroso, pueden herirte, pueden usarte, pueden violarte, pueden dejarte embarazada… etc. (Sí, suena arcaico, pero es así)

💜 Como mujer me he criado con poca libertad: hay que sonreír, evitar el conflicto, ser complaciente, siempre correcta, etc. Hay que aparentar… (Esto quizás no es tan arcaico)

💜 Como mujer me he criado obsesiva: hay que ser perfecta, linda, delgada, tonificada, no demasiado para no parecer un hombre, ir arreglada (esto está a la orden del día y es una tiranía que yo me creo totalmente)

💜 Como mujer he estado confundida: si soy sexy puedo parecer una buscona, si provoco que no se note tanto pero lo justo para ser vista y no ser transparente, pero es más fácil no ser sexy y ponerte un vestido bolsa (así fue al menos hasta los 24 años) para protegerte del ataque de las fieras, (¿O para protegerme de la fiera que vive en mí misma?) Vamos, hay que ser matemático para descifrar este menjunje.

💜 Como mujer volví a tener miedo, cuando me gritaban barbaridades por la calle en “las tardecitas de Buenos Aires…” Al salir del colegio, una mujer incipiente, indefensa… Es repugnante y triste que algunos hombres actúen así. A esos yo no les llamaría hombres, la verdad, no llegan a esa categoría. Creo que son más bien sub-humanos. Pero esto es otro cantar.

💜 Me crié paranoica, cuidado con las amigas, casi todas te envidian, cuidado con los amigos, te quieren para otra cosa. ¡Madre de Dios! ¡Cuánta basura mental!

💜 Y seguí confundida un buen rato más: si lo que haces, lo haces muy bien, no les gusta, se sienten amenazado/as, sea lo que sea; si lo haces mal, te rechazan, te critican, bueno, sea como sea te critican. En fin. (Esto creo que va para mujeres y hombres).

Dicho todo esto es un milagro que haya llegado hasta aquí. Cuando lo pienso un poco, con todo este desastroso combustible mental, estaba destinada a estrellarme antes de los 30. Y sí, me estrellé, a los 34. (Aunque esa es otra historia, separemos las habas de los guisantes). Pero fui peleando, sorteando obstáculos, ignorando, enfrentando, escuchando, cancelando… Y sobre todo, construyendo amor propio. Al final, es la única manera de salir adelante. Muchas amigas, ayudaron. Sin duda. Amigos también. De esas que no envidian, de esos que no te quieren para otra cosa. En fin… Hubo malentendidos, hubo vestidos bolsa y vestidos sexy, hubo desastres amorosos y hombres maravillosos. No salió tan mal la cosa.

💜 También me crié cantando, bailando, jugando y gracias a ser mujer pude ser Mina en Drácula, o Eliza en My Fair Lady. Ni tan mal. Me puse tacones, bikinis, bailé tango y salsa, vestidos divinos y maquillaje, pestañas postizas, plumas y lentejuelas. Ni tan mal. (Bueno, no quiero decir que esto sea privativo del género femenino, pero creo que se me entiende; pude desplegar la fantasía sin ser juzgada, no mucho).

💜 Y gracias a ser mujer, fui madre. Y conocí el amor más grande que hay. Ese tipo de amor que te expande el corazón. Si toda la confusión, miedo, paranoia y poca libertad previas fueron para llegar a ellos, valió la pena. Aunque no quiero decir que haya sido un buen combustible mental. Una cosa es una cosa y otra cosa… Vamos, lo que quiero decir, es que si no hubiese sido mujer, no habría podido crearlos, a ELLOS💜

Y aunque, gracias a Dios, a la lucha de muchas mujeres, a la comprensión de muchos hombres, a la evolución de años y años, las mujeres de hoy, posiblemente, se críen con menos miedo, paranoia, confusión (Yo veo a mi hija así…¿ Pero quizás sea sólo una fachada y se sientan igual de vulnerables que nosotras?…) Y atrocidades sigue habiendo, claro que sí, y odio irracional también, y violencia, y muchas cosas más que ensombrecen esta aparente evolución, pero esto es otro tema.

Todo esto para decir que aunque es más difícil, es un reto, me gusta ser mujer. Me ha costado abrazarla, pero aquí y ahora me abrazo, me sostengo, me animo, me admiro, me miro, me sonrío, agradezco.

¿Por qué un post sobre la mujer?… Porque pasamos recién el 8M, y porque Hypo Gym tiene mucho que ver con las mujeres. Aunque sabemos perfectamente que la gimnasia Hipopresiva y todos sus beneficios son para todos, todas, todes, es una práctica que le va fenomenal al cuerpo femenino, por lo postural, por el trabajo de core y suelo pélvico especialmente después de los partos.

Permitirse la fantasía, el juego, seas del género que seas.

Así que, como siempre, todo está relacionado. Y no me quiero ir hoy sin compartir este hermoso poema de Gioconda Belli. Es una verdadera maravilla.

Y DIOS ME HIZO MUJER

Y Dios me hizo mujer,

de pelo largo,

ojos,

nariz y boca de mujer.

Con curvas

y pliegues

y suaves hondonadas

y me cavó por dentro,

me hizo un taller de seres humanos.

Tejió delicadamente mis nervios

y balanceó con cuidado

el número de mis hormonas.

Compuso mi sangre

y me inyectó con ella

para que irrigara

todo mi cuerpo;

nacieron así las ideas,

los sueños,

el instinto.

Todo lo que creó suavemente

a martillazos de soplidos

y taladrazos de amor,

las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días

por las que me levanto orgullosa

todas las mañanas

y bendigo mi sexo.

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