Reflexiones de un domingo con COVID.

Aquí estoy en casa, confinada. Di positivo en antígenos. Tarde o temprano iba a pasar. Venía surfeando el covid, haciéndole “ole”, desde hace dos años casi, y me tocó. 🦠🦠🦠

Cierto es que cuando empezó la pandemia, allá por marzo (declarada la pandemia) de 2020, yo pasé cerca del virus varias veces, pero no me contagié. En ese momento había mucha incertidumbre y miedo. Lo desconocido. Las muertes alrededor. La desolación. El trabajo agotador de los sanitarios. El colapso del sistema de salud. Y muchos horrores y penas que hemos vivido a lo largo de estos casi dos años.

Yo tenía mucho miedo. Mis hijos me tranquilizaban. Me sentí vulnerable, pequeña, como si todo lo que uno es pudiera extinguirse en un abrir y cerrar de ojos. Es difícil para el Ser Humano sentirse tan poca cosa. Pero la verdad sea dicha: no somos ni un punto en el espacio. Aunque luego por algo estamos aquí, ¿no? Cuando hablan del efecto mariposa, es que todo tiene un efecto, ¿no? Por más pequeños que seamos. No sé. La verdad, no tengo ni idea. 🤷🏻‍♀️🤷🏻‍♀️🤷🏻‍♀️

El virus me sigue dando respeto. Me vacuné, sí. A pesar de los negacionistas, los pro-vacunas, las conspiraciones de las farmacéuticas, la prensa amarillista… A pesar de que antes de iniciar el Camino de Santiago, me detuviera en una calle cualquiera de San Sebastián el mismo Mesías para decirme: “No te vacunes; es un invento para manipularnos, para controlarnos” (cuando viajo estoy en “modo apertura” y atraigo a cada personaje…)

Decía, me vacuné. Más por mis hijos que por mí misma. Y luego por respeto a los demás, quizás. Por darnos entre todos esta sensación de seguridad.

Ahora no tengo miedo. Estoy en casa como con un resfriado, de momento. Mocos, estornudos, picores. Algo de dolor de cabeza de vez en cuando. Algo de abatimiento, aunque por momentos, bailo. 💃🏻💃🏻💃🏻

Y los planes se posponen, el trabajo, los quehaceres… Y lo asumo. Todo tardará un poco más. O es que quizás necesito parar, otra vez… No lo sé. Pero últimamente he sentido la necesidad de parar tantas veces… Simplemente bajarme del tren. ¿No tienen la necesidad de vez en cuando de bajarse del tren y realmente admirar el paisaje?… Estoy bastante cansada de perseguir zanahorias… Pero eso es otro cantar.

De todos modos este virus sigue siendo un misterio para mí. Ha muerto gente de mi entorno, no muy cercano, pero de mi entorno, algunos de ellos jóvenes. Y entonces no lo ves venir. No parece tener un modus operandi. Eso da más miedo quizás. No es predecible. Y como simple humano, necesito creer que controlo algo. 🤓🤓🤓

No sé, este post me resulta raro. Pero estoy en casa, con covid y quería compartir lo que siento. Sin más. Un momento de reflexión. No es otra cosa.

Como siempre, volcaré mi tiempo en hacer cosas creativas, hasta que pase. Y una vez más, pienso en la bendición que es estar sano, sentirse bien y pleno de energía. Y me repito la necesidad de cuidarme, de dentro hacia afuera. Mi alimentación. Mi sistema nervioso. Mi piel. Mi aspecto. Mis músculos. Mis hábitos. Proteger mi tiempo. Todo eso que me hace estar bien. Y que a veces lo doy por hecho, o me olvido.

Espero no haber contagiado a nadie en mi proceso. Espero que se pase pronto. Espero que sea leve. Espero volver a ser poseedora de la bendita salud. Y, mientras tanto, a escribir, a crear, y a ver todas esas pelis que nunca puedo ver.

Salud, amigos. Salud. 💚💚💚

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