Por qué REPROGRAMAR la FAJA ABDOMINAL

Generalmente, cuando realizas cualquier tipo de ejercicio físico o entrenamiento, sea correr, levantar pesas, montar en bici, hacer abominables, perdón, abdominales, siempre estás au- mentando la presión. Igual cuando te ríes, estornudas o toses (reís, estornudás o tosés).

Los culturistas ya lo hacían también para mostrar el desarrollo de su musculatura del tórax. Lo llamaban “vacío abdominal” o “vaccum”. Sino, pregúntale a Arnold (Schwzagenezhge- negerrr). Eso. Arnold.

Estampita recortable😊

Hace unos cuantos años, los ejercicios hipopresivos estaban relegados al ámbito de fisioter- apeutas, principalmente para especialistas en suelo pélvico. Se utilizaban básicamente para que las mujeres recupe -raran la salud del suelo pélvico y faja abdominal después de dar a luz. El precursor de estas técnicas es el Dr. Marcel Caufriez. Luego se ha extendido a nivel Fitness gracias a varios profesionales que han ido desarrollando estas técnicas, investigan- do, y llevando estos ejercicios tan beneficiosos al ámbito del fitness, haciendo de esto algo asequible y conocido para todos los colectivos. ¡Gracias!

Estas personas viven en España y son Piti Pinsach y Tamara Rial, creadores de Low Pressure Fitness junto con Camilo Villanueva, a quienes les agradezco súper infinitamente. Si los hubiese conocido antes, me hubiese ahorrado cientos de miles de abominables abdomi- nales (yo era de las de 200 por día). Esto creó una pared abdominal tan trabajada, tensa, y fuerte, cero flexible, que me estalló en mi embarazo gemelar y me la tuvieron que coser. Desde entonces, tengo un ombligo Frankestein, aunque agradezco al cirujano porque ha hecho un excelente trabajo con mi faja abdominal que funciona muy bien.

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LA FAJA ABDOMINAL

Continuamente, a lo largo de nuestra vida, con el tipo de ejercicio que hacemos, o si llevamos una vida sedentaria, o si tenemos malas posturas, lo que hacemos es entrenar a la faja abdominal para que vaya hacia afuera. Además vamos perdiendo estatura y se acentúan las curvas de la columna; todo tira hacia abajo. La gravedad nos vence. Y es implacable.

Con cada abdominal que haces, también le estás diciendo a tu faja abdominal: “Andá hacia afuera”, “Vete hacia afuera”, y así, cuando tiene que sujetar y hacer de faja, es decir, frente a un esfuerzo, o un aumento de presión, en vez de hacer de faja yendo hacia adentro, se va, muy obediente, hacia afuera. El resultado es que no tienes faja, no tienes protección y empezarás a tirar de otros sitios, principalmente de tu espalda baja. (Curiosamente, cuando pones “faja abdominal” en Google, aparecen miles de fotos de fajas que puedes comprar en la farmacia, no la que te ha regalado la Madre Naturaleza, compuesta de un engranaje de músculos y fascias, para tu sujeción y protección).

Faja abdominal Vs. Faja abdominal

Sabes que tienes unos órganos internos: uretra, vejiga, útero -sólo si eres mujer, de momento-, recto y vísceras. Frente a un aumento de presión, todos estos órganos, bajan, empujan hacia abajo, provocando que el suelo pélvico también se debilite y se abombe, lo que luego traerá problemas de incontinencia (el pis se escapa) y prolapsos (caídas o descolgamientos de estos órganos).

Por eso, no es una pavadita, una tontuna. Hay que tomarse el entrenamiento de esta mus- culatura interna muy en serio, y hay que re-programar la faja abdominal para que funcione bien, para que vuelva a ser virgen, sin vicios.

Si observas un niño -incluso mis hijos adolescentes-, y le ves toser o reír, verás que su fajita abdominal se mete hacia adentro, sujetando; su abdomen no se abomba como un globo. Como siempre, son los mejores maestros que podemos tener, porque recuerdan toda la in- formación que incluso nosotros supimos traer de fábrica, y se nos ha ido olvidando o deformando con los años.

Al hacer un ejercicio hipopresivo, lo que sucede, es que el diafragma, que es un músculo en forma de cúpula que separa las cavidades del pecho y la del abdomen, tira hacia arriba provocando un vacío, como si fuera una aspiradora. Hace una succión, y trae todo para arriba: la musculatura, los órganos antes mencionados, el suelo pélvico, trabajando así la tonicidad de los músculos abdominales, sin que éstos se abomben (la tableta de chocolate, o el six-pack, es muy lindo de frente; pero de lado muestra un gran volumen. Mira los deportistas de élite, sobre todo las gimnastas: el 90% con perdidas de orina con menos de 25 años, y un perímetro de cintura brutal).

¿Por qué se llama faja abdominal?

Porque no es un sólo músculo; es un patchwork, formado por varios músculos que trabajan juntos. No trabajan los rectos del abdomen por un lado, los oblícuos por otro, el transverso por otro. Todo trabaja junto. Este es otro mito típico de gimnasio. De lo que se trata es de que todos hagan una adecuada sinergia, y ayuden al sostén y la protección de la columna y las vísceras.

¿Cómo sé si mi faja funciona bien?

Si te sujeta ante un esfuerzo, si se ciñe, funciona bien. Si sale, el abdomen se abulta, o lo que es peor, empuja hacia afuera, está mal y hay que re-programarla.

Puedes comprobarlo tumbándote boca arriba. Colocas tres dedos sobre el ombligo, luego los colocarás debajo, y haces una tos forzada, o un abdominal tradicional. Si tus dedos son expulsados hacia arriba, mal asunto. Pero no es irreversible. Depende de lo mucho que sean expulsados tus dedos hacia arriba, tendrás que trabajar más o menos hipopresivos para re-programar tu faja.

Cuando esté funcionando adecuadamente, notarás que se mete sola ante un esfuerzo, y te sujeta. No tienes que meterla conscientemente, como en Pilates, que estás apretando el transverso abdominal todo el tiempo hacia adentro (mete el ombligo), sino que es una auténtica ganga, porque se hace solo, sin esfuerzo y sin tener que pensar en ello. Será un acto reflejo, una vez que se ha re-programado.

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