Lazy lunes.

Hola , otra vez he fallado con mi blog dominguero. Últimamente la vida me arrastra un poco y echo de menos tener tiempo. Al menos soy consciente de esto para remediarlo cuanto antes. Pero me acordé de esa canción …Lazy song, del talentosísimo Bruno Mars y me sentí mejor. Hoy: vagancia. Vaguería. Como se llame. Hoy toca descansar. 

Estamos a lunes. Ayer no pude escribir. Mi blog dominical últimamente de abre paso los lunes, los lunes como una nueva oportunidad. Los lunes como un nuevo comienzo, como espacio para detenerme y pensar. ¿Vieron que el lunes tiene mala prensa? Generalmente es el día de volver al trabajo, y generalmente, al 90% de las personas no les gusta su trabajo. Entonces “estar de lunes” es estar con la cara larga y protestando, y ya la semana se arrastra como sin remedio. Como decía Neruda en “Walking around”, poema que recuerdo a menudo y me identifica, “el día lunes arde como el petróleo cuando me ve llegar con mi cara de cárcel”… Una especie de dicotomía. .. ¿No? … Arden las ganas de hacer… Los nuevos comienzos… Y a la vez, la sensación de cárcel. Estar atrapado en la semana, muchas veces como en una rueda de hámster… 

Hoy me siento bien de estar vaga porque necesito hacer espacio para la contemplación, para pensar, y para el llanto. Una voz lejana me llama como canto de sirena a visitar el país de la lágrimas y durante la semana -últimamente mi día de descanso es el lunes- rehúyo la invitación. Pero hoy acepté. Siento cómo mi sistema nervioso deja de sujetar y de contener, y mientras transcurre el lunes me voy aflojando.

Primero se sueltan mis músculos, que voy estirando de a poco en posiciones imposibles a veces (pero, oye, es lo que me pide el cuerpo). Luego se afloja mi psique, y me pongo en modo ameba, sólo contemplo. A veces sigo juzgando. Y me digo “ shhhh, deja al otro tranquilo… ¿Tú quién eres para emitir un juicio de valor  aquí?”… Y vuelvo a ser una feliz ameba…Y por último se suelta mi alma, mi espíritu, y lloro, y lloro, y lloro. Y me voy renovando. Me voy aflojando, voy soltando. (Mis últimos tres posts van relacionados: soltar, agridulce y lazy lunes. Todo está relacionado y gira en una rueda, como una noria pequeñita en un parque de atracciones, que bien podría simbolizar el caos en mi cabeza: eta noria gira intocable, entre algodones de azúcar, amenazas de tormenta e innumerables inputs, ruidos, gritos, alteraciones del zen-tro.)

No. Hoy no hice Hypo Gym. Ni fui a correr. Ni nada parecido. Hoy suelto. Hoy no lucho ni siquiera contra la gravedad: estoy tumbada en la arena. Nada que sostener, la tierra me sostiene. Veo, siento, escucho y huelo el mar. Hace viento y alguien se afana con el kite surf. Le admiro; “Qué voluntad!”  , pienso.

Aún no he almorzado, y son casi las 6, hasta eso me da pereza. Pero ya piden mis tripas que les tire algo. “Ya voy…” 

Es importante hacerse espacio. 

Espacio para el duelo. 

Espacio para la tristeza. 

Espacio para pensar. 

Incluso si eso implica decir “no” a las invitaciones a cenar y a pasear y a beber y a “hacer” cualquier cosa… Porque ahora se trata de no hacer. 

Ya volveré. 

Pronto, sin duda. 

En realidad siempre estoy. 

Tú también: siempre estás para ti. No te olvides. 

Yo me acabo de acordar. 

Ya me siento mejor. 

Y aunque, como dice Neruda “el lunes aúlla en su transcurso como una rueda herida”…

También “da pasos de sangre caliente hacia la noche”. 

Voy a comer. Hasta el domingo… O lunes 🙂 

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