La importancia de RESPIRAR.

LA RESPIRACIÓN en la Gimnasia Hipopresiva.

¿Sabes respirar?…

Parece lo más obvio del mundo, pero casi nadie sabe. La mayoría de personas, sobre todo en estos tiempos, corren (corremos) de aquí para allá, están (estamos) escindidos (dividi- dos) entre el ahora y lo que tengo que hacer, esto genera ansiedad, y una respiración deficiente: muy alta, muy en el pecho, muy corta. Conclusión, nos llega poco oxígeno, tenemos que tomar aire más seguido, aceleramos nuestra respiración y generamos más ansiedad.

Aquí aprendemos a respirar correctamente y entrenamos los músculos asociados a la ins- piración y espiración.

Se trata de respirar profundamente en la zona de las costillas, llenar los pulmones de aire. Como si dentro de mi cavidad torácica albergara un globo, ensancharemos la caja torácica, por delante, por los lados y por detrás. El diafragma se expandirá como un plato en todas direcciones.

En la exhalación, sólo dejaremos que las costillas se cierren. No haremos fuerza para cerrar- las, volverán a su ser lentamente. Generalmente, sobre todo al iniciar la práctica, inspiraremos en dos segundos y exhalaremos en cuatro segundos (frecuencia de respiración 2-4).

Inhalaremos por la nariz, abriendo las costillas en todas direcciones. Y exhalaremos por la boca, suavemente y sin forzar. Si queremos hacer un vacío más radical, soltaremos el aire como soplando un, pero luego hay que aflojar el abdomen, porque tenderá a ponerse duro.

Para comprobar que abres bien las costillas y expandes tu diafragma en todas direcciones, coloca tus manos alrededor de las costillas, con los pulgares hacia atrás. También puedes colocarte un cinturón elástico, faja o theraband o banda elástica atada alrededor de las costillas para hacer un poco de resistencia y tener esta percepción. Un fular o chalina hacen buen servicio. La propiocepción (tu propia conciencia de lo que sientes, de lo que pasa en tu cuerpo), es una parte fundamental de la práctica de la Gimnasia Hipopresiva, o de cualquier práctica que comienzas. Se define como propiocepción al sentido que informa al organismo de la posición de los músculos. Es la capacidad de sentir la posición relativa de partes corporales contiguas. Al pensar en abrir costillas, también mandaremos la orden de subir el esternón, el huesito que está en el centro del pecho, ayudando a la expansión de la caja torácica. Sólo nos vamos a limitar a inhalar en dos segundos y exhalar en cuatro segundos. Inhalamos abriendo bien costillas, exhalamos dejando que todo vuelva a la posición inicial. Para producir el vacío abdominal, sólo le diremos al cuerpo que inspire abriendo del mismo modo las costillas, pero vamos a obstruir las vías de paso del aire para que no entre: cerrarás la glotis y bloquearás tus fosas nasales. Al principio puedes hacer una pinza con los dedos y taparte la nariz. Luego bloquearás tus fosas nasales igual que cuando te metes en la piscina o pileta.

El cuerpo, al recibir la orden “inspira”, abrirá costillas y el diafragma bajará. Al hacer lo mismo pero sin dejar paso al aire, abrirá costillas pero el diafragma subirá como un émbolo, tirando de todos los tejidos y órganos hacia arriba, como un gran aspirador.

Pues así se producen las apneas sin aire y el vaccum o vacío. No hay que meter la tripa, ni quedarse azul, ni apretar el ombligo dentro. No hay que hacer nada. Se hace solo. Se pro- duce “mágicamente” al decirle al cuerpo que inspire y no dejarle meter aire. Sólo practicando esto, trabajas abdominales y músculos de la respiración.

¿Y el suelo pélvico? ¿Y la musculatura interna?

Algunas veces las alumnas me dicen, “no siento que trabaja el suelo pélvico”. No es como cuando haces ejercicios de Kegel, no hay que apretar ni subir nada conscientemente. Créeme que se hace sólo. Al hacer el vacío, la musculatura interna está trabajando intensamente.

¿Cómo comprobarlo? Introduce un dedo en tu vagina y haz una apnea y vacío abdominal. No hay más que agregar (hazlo en casa; en el gimnasio quedará raro). Si lo practicas durante el coito, tu pareja puede servirte de testigo. Si eres chico, confía en que tu suelo pélvico está trabajando también. No seas hombre de poca fe.

¡¡¡A disfrutar de todos estos beneficios!!!

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