Correr o no correr… Esa es la cuestión.

¿A quién no le ha dado alguna vez un ataque de Forrest Gump?…🏃🏼‍♀️ A mí, varios.

Cuando tienes esas ganas de soltar peso, soltar rabia, estrés, no solo ya cuando deseas perder algo de peso físico… Cuando deseas despejar la mente… No pensar en nada más que en tu pisada… Lo más sencillo es ponerte las zapatillas, las deportivas, y echar a correr. 👟

Recuerdo que desde jovencita lo hacía en vacaciones en la playa, sobre la arena y descalza. La arena húmeda, claro. Tampoco es cuestión de pasarse, pero mis cuatro kilómetros no me los quitaba nadie. Muchas veces en mi vida, estando de gira, era mi salvación: mis zapatillas de correr. Sólo dependía de mí para conseguir ese bienestar que supone segregar endorfinas y liberar, además de entrenar mi cuerpo y mi corazón. Sólo dependía de mí y mi voluntad, y no necesitaba parafernalia deportiva ni pagar una cuota en ningún sitio.💸

Luego es verdad que este buen hábito se fue perdiendo. Hubo épocas en que lo intenté y lo dejé rápidamente. Me aburría, el cuerpo me pesaba. Sentía que no avanzaba. No era placentero y en vez de soltar peso, llegaba frustrada y agobiada.😫

Claro que todo va cambiando, hay momentos para todo. Cuando ya de mayor lo retomé, al menos en verano, me hice daño en la espalda y dejé de correr. Es más, dejé todo tipo de entrenamiento excepto el yoga. y ahí fue cuando (¡Gracias a Dios!) conocí la Gimnasia Hipopresiva.💪🏻

La lesión de espalda me hizo creer que ya no podría correr. Es cierto que es mucho menos lesivo caminar: una marcha energética es el mejor ejercicio aeróbico que podemos hacer. Y si lo complementamos con trabajos de fuerza e hipopresivos, ¡ya estamos listos!🏋🏻‍♂️

Pero yo echaba de menos la sensación de correr. Ese poderío que siento luego. Me siento fuerte, con la meta cumplida y mi mente se despeja. Ahora entiendo a los corredores. 👍🏻

Claro que tanto impacto y rebote hay que compensarlo con hipopresivos, sino todo tiene a irse más para abajo. Yo confieso que hago hipopresivos incluso mientras corro, con apneas muy cortas, para concienciarme de la postura, crecer, y no dejar que el rebote colapse mis vértebras lumbares. He notado que si no hago esto, si me voy cada vez más para abajo, me cuesta cada vez más y peso cada vez más. 🥵

Así que, después del Camino de Santiago, donde experimenté dolor en las rodillas, y la debilidad de mis ligamentos cruzados, decidí volver a correr. En vez de pararme, me puse en marcha. Sentí que tenía que ponerme fuerte y comencé de nuevo. Empecé con 3km, luego 4km, ahora 5km. Y no lo hago todos los días. Y muchas veces me voy repitiendo «crece, arriba»… Y de vez en cuando hago un hipopresivo. Y por supuesto al final de la sesión también. Y veo cómo el dolor de rodillas va menguando, cómo me voy poniendo fuerte, de cuerpo y mente. Y eso me encanta.🥳

Con esto quiero decirte que no te pares, que pruebes lo que es adecuado para ti, que consultes con un especialista si lo necesitas, pero que no te pares. El parón siempre trae más parón. Es un consejo. Por supuesto siempre en su justa medida, con el adecuado descanso y nutrición. Y siempre que te aporte felicidad. Si es una tortura, el resultado no será beneficioso, sino perjudicial.😃

Así que… Yo seguiré siendo un rato Forrest Gump, y te animo a que pruebes, o al menos que camines con ganas, imprimiendo tu huella en el camino de la vida.

Fuerza para todos/as, y por muchos kilómetros más.🤗

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